Tauromaquia

En la actualidad, la tauromaquia representa en España la forma de explotación animal más reconocida públicamente y mejor vista por la gente en general, además de ser la más retransmitida por los medios de comunicación.

Sin embargo, según los sondeos realizados por GALLUP, en el año 2006, el 72 por ciento de la población española no mostraba  ningún interés por los espectáculos taurinos, y desde hace 20 años esta tendencia sigue subiendo

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Pero si los espectáculos taurinos siguen existiendo es gracias a las subvenciones que reciben del estado español y de la Comunidad Económica Europea. En concreto, 550 millones de euros al año sacados directamente de los impuestos de los ciudadanos. Un dinero que bien se podría invertir en sanidad, vivienda, educación, etc. Y no en una actividad denigrante e incivilizada como la tortura y asesinato de un animal.


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Por otro lado, el paso del tiempo y el cada vez mayor número de personas empeñadas en desenmascarar todo lo que esconde esta antigua y bárbara tradición, ha provocado que el negocio de la tortura de los toros se tambalee más que nunca. Y es que por mucho que lo disfracen de arte y cultura, luces y colores, clase y magia, no deja de ser otra cosa que la tortura pública de un ser vivo. Al respecto, citaremos varios de los falsos argumentos que los taurinos han utilizado durante años para ganarse a un público fiel y en defensa de la mal llamada “fiesta nacional”, extraídos de la página www.antitauromaquia.es:

 “El toreo es cultura”. Si se alude a las costumbres de una época o un pueblo, efectivamente el toreo es cultura, como cultura eran, también los combates a muerte entre gladiadores y no hay razón para defender la pervivencia de tan bárbaras costumbres. Pero si por cultura quiere entenderse el afinar las facultades intelectuales, nada hay de cultura en torturar y matar animales. Y que algunos personajes tenidos como cultos sean defensores de las corridas tampoco significa nada. Se puede ser profesor de ética por las mañanas, y despreciable estafador por las tardes.

El toreo es arte”. ¿Se refiere a haber servido de tema a diferentes artistas? También se han realizado espléndidas obras sobre las guerras o el martirio de los santos, y no por ello son costumbres a conservar. Ahora bien, si por arte se entiende la habilidad para hacer una cosa, torear puede ser un arte, lo mismo será arte pilotar una moto, arte levantar una pared de ladrillos, arte robar carteras y arte practicar la tortura china.

“El toreo es tradición”. En la actualidad nos horroriza la tradición de algunos países africanos de extirpar el clítoris a las niñas. También hemos oído hablar en el pasado de otras prácticas monstruosas como la quema de herejes, o la esclavitud. Por ello el argumento de que algo por el simple hecho de ser tradición merece ser conservado, carece de cualquier fundamento.

“Sin el toreo, desaparecería el toro”. Como el ecologismo está de moda, los taurinos se fingen hipócritamente conservacionistas. Pero, del mismo modo que hoy se preserva al lince Ibérico, o a la vaca Tudanca, nadie consentiría que el toro de lidia desapareciese. En Polonia, por ejemplo, se conservan manadas de bisontes, que la Comunidad Europea vela con exquisito mimo, pese a que no renten beneficio alguno. Intentar salvar la permanencia de una especie, torturándola y asesinándola no es la mejor de las formas.

“Hemos creado una raza; la raza de lídia”. Si, ya. Como todo dentro de este mundillo, inventos del tebeo. Varios documentos indican que esta “raza de lídia” es totalmente inventada y manipulada. (1), (2), (3).

“El toreo genera mucho dinero”. Dinero que sale de nuestros impuestos para lucro de ganaderos, aristócratas, terratenientes, apoderados, empresarios y toreros de fama. Millones de euros que se desvían incluso de las subvenciones europeas. Por cierto, también genera mucho dinero el contrabando de armas o el narcotráfico.

“El toreo crea puestos de trabajo”. De los toros sólo vive un puñado de gente. Después del reparto millonario entre empresarios y toreros, los demás trabajadores malviven con sueldos míseros que no incluyen cobertura social, por lo que se dedican a ello de forma esporádica. Los sastres y armeros, no necesitan de la “Fiesta” para seguir ejerciendo su oficio. Lo mismo sucede con los ganaderos: No hay diferencia mayor entre criar toros o vacas lecheras. Sólo quedan los toreros, que no son tantos, y pueden dedicarse como el resto de la gente, a vivir de un trabajo digno, y no de la tortura de animales.

“Pero si el toro no sufre!!”. Claro. A ver si entiendo. ¿Que le dan con la puya, le clavan las banderillas, lo atraviesan con una espada y lo rematan con una puntilla… y no le duele? que le cortan las orejas y el rabo en vivo… ¿y todavía tenéis narices de argumentar de que el toro disfruta? ¿Y para ello tenéis que comprar a un pseudo-veterinario para que os de la razón? Ésta es la opinión de un verdadero veterinario.

“El toro de lídia goza de una vida regalada”. Dicen los taurinos que los toros bravos llevan una vida regalada. Que durante los cuatro o cinco años que viven antes de morir lo hacen a todo plan, bien alimentados y mejor tratados, y que sólo al final, durante la lidia, pueden sufrir un poquito durante apenas quince minutos. Una vida envidiable, vaya. En primer lugar, no gozan de una vida regalada, más bien al contrario.

A continuación, expondremos brevemente los principales tipos de tortura contra los toros que se dan en nuestro país:

–Corridas de toros, las más conocidas y las más retransmitidas por televisión, datan sus comienzos desde el siglo XV. En la actualidad se dan en todo el territorio nacional salvo en las islas Canarias, primera comunidad abolicionista desde 1991.

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-Encierros, los más populares son los de San Fermín en Pamplona, conocidos mundialmente, aunque se realizan aún en muchos municipios de todo el país. En el bajo Ebro, provincia de Tarragona se denominan popularmente “correbous” y en Valencia “bous al carrer”.

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–Toro embolado, antigua tradición que consiste en la colocación en las astas del toro de dos bolas de fuego. Se dan mayoritariamente en la comunidad valenciana, pero también en Cataluña y Aragón.

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–Toro enmaromado o ensogado, que consiste en atar a un toro por las astas con una maroma para tirar y forzarlo a andar entre la multitud. En este festejo el toro muere por desnucamiento, y se cree que es el más antiguo de todos. Se da en el sur de Cataluña, Valencia y Galicia, y el más famoso es el de Benavente en la provincia de Zamora.

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–Toros a la mar, son un tipo de encierros que consisten en engañar al toro para que al final del encierro caiga al mar. Los toros, al no ser animales marinos, mueren por agotamiento o ahogados. Nuevamente se dan mayoritariamente en Valencia, siendo los más famosos los de Denia.

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-Toro lanceado o Toro de la Vega, tiene lugar en el municipio de Tordesillas en Valladolid. Consiste en perseguir al toro a pie o a caballo atravesándolo mediante lanzas medievales hasta su muerte.

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Toro de Coria, en la localidad de Cáceres, que consiste en lanzar a un toro dardos soplados con cerbatanas hasta darle muerte.

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–Becerradas, son espectáculos en los que los aficionados se dedican a torear reses generalmente de corta edad, a los que se les clava banderillas y estoques repetidas veces hasta que un matarife las remata. Los más populares son los de Algamesí en Valencia.

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Hay que estar mentalmente enfermo o ser el lógico engendro de una ignorancia tenebrosa para disfrutar con la práctica de la crueldad; pero utilizar el instrumento de la retórica para que esa práctica perdure, convertida en un derecho humano, es el acto demoníaco por excelencia.

Este acto llamado “rasgo cultural” es una barbaridad… que dolor más grande y sufrimiento injusto deben sentir los toros antes de morir y cómo la gente puede disfrutar de estos espectáculos de maltrato animal, que sólo sirven para un desorientado entretenimiento (in)humano.

Realmente tengo la esperanza que este tipo de actos se terminen extinguiendo al igual que en su tiempo fueron, las luchas de gladiadores.

Jorge Ross (torero arrepentido): La hora de los jueces

Por mucho que se enmascare con un esteticismo hortera o con un flato poético, una corrida de toros en directo o en diferido es el espectáculo basura por excelencia, aunque lo presida el Rey de España y le guste a algún chino.

Manuel Vicent.antitaurino--300x199.jpg

FUENTES:

www.antitauramiquia.es

www.libera.org

www.asanda.org

www.nuevavida.org

www.taringa.net